Montmartre

Montmartre: La colina de los mártires, los rebeldes y el lienzo que cambió el mundo

Montmartre

Montmartre es mucho más que una colina con una vista bonita; es el corazón bohemio de París, un lugar donde lo sagrado y lo profano han convivido por siglos. Su historia es una mezcla de rebelión, fe y pinceladas de genio.

Aquí tienes un recorrido por su evolución:


1. Los Orígenes: El “Monte de los Mártires”

En la época romana, la colina era conocida como Mons Mercurii (Monte de Mercurio). Sin embargo, su nombre actual proviene de una leyenda del año 250 d.C.: San Dionisio, el primer obispo de París, fue decapitado allí por los romanos.

Dato curioso: La leyenda dice que, tras ser ejecutado, Dionisio recogió su propia cabeza y caminó seis kilómetros mientras predicaba un sermón.

2. La Edad Media y los Molinos

Durante siglos, Montmartre fue un pueblo rural lleno de viñedos y molinos de viento (llegó a tener más de 30). Estos molinos no solo molían trigo, sino también yeso extraído de las canteras locales. Hoy solo quedan dos en pie, siendo el más famoso el Moulin de la Galette.

3. La Comuna de París (1871)

Montmartre tiene un espíritu rebelde. Fue aquí donde estalló la Comuna de París, un levantamiento revolucionario contra el gobierno francés. El conflicto comenzó cuando los locales se negaron a entregar los cañones de la Guardia Nacional situados en la colina.

4. La “Belle Époque” y el Nacimiento de la Bohemia

A finales del siglo XIX, Montmartre se convirtió en el epicentro artístico del mundo. Al estar fuera de los límites fiscales de París, el vino era más barato, lo que atrajo a artistas, músicos y escritores.

  • El Moulin Rouge: Inaugurado en 1889, trajo el cancán y el espectáculo a la base de la colina.
  • Le Bateau-Lavoir: Un edificio destartalado que sirvió de estudio para artistas como Picasso (donde pintó Las señoritas de Avignon) y Modigliani.
  • Otros residentes ilustres: Van Gogh, Renoir, Degas y Toulouse-Lautrec frecuentaban sus tabernas y calles.

5. El Sacré-Cœur: Un Símbolo Blanco

La construcción de la Basílica del Sagrado Corazón comenzó en 1875 como un acto de “penitencia espiritual” tras la derrota en la guerra franco-prusiana y la agitación de la Comuna. Se terminó en 1914 y su piedra blanca tiene una propiedad única: secreta calcita al contacto con el agua de lluvia, lo que la mantiene blanca a pesar de la contaminación.


Montmartre hoy

Aunque hoy es un destino turístico masivo, aún conserva rincones que parecen detenidos en el tiempo, como la Place du Tertre (llena de retratistas) y el último viñedo activo de la ciudad, el Clos Montmartre.

La historia de la colina de Montmartre en la antigüedad es una transición fascinante de un lugar de culto pagano a un símbolo del cristianismo primitivo, marcada por la sangre y el mito.

A. La Geología y el Culto Pagano

Antes de que París fuera la metrópoli que conocemos, la colina era un promontorio de 130 metros de altura que dominaba el valle del Sena. Debido a su elevación y proximidad al cielo, las tribus galas y, posteriormente, los romanos, la consideraron un sitio sagrado.

  • Templos a los Dioses: Los romanos erigieron dos templos importantes en la cima. Uno estaba dedicado a Marte (dios de la guerra), del cual proviene la etimología Mons Martis. El otro estaba dedicado a Mercurio (dios del comercio y los viajeros), debido a que la colina era un punto de paso estratégico.
  • Las Canteras de Yeso: Ya en esta época, los romanos descubrieron que la colina estaba formada por grandes depósitos de yeso (gipsita). Comenzaron a excavar, iniciando una industria extractiva que definiría la fisonomía de Montmartre durante 1.800 años.

B. El Martirio de San Dionisio (Siglo III d.C.)

Alrededor del año 250 d.C., durante las persecuciones del emperador Decio, el obispo Dionisio (Denis) fue enviado desde Roma para evangelizar la Galia Lutetia (el antiguo París). Su éxito en las conversiones enfureció a las autoridades romanas y a los sacerdotes paganos.

  • La Ejecución: Denis fue arrestado junto con sus compañeros, el sacerdote Rústico y el diácono Eleuterio. Fueron llevados a la colina más alta para ser decapitados, con el objetivo de que su ejecución fuera visible para todo el pueblo como advertencia.
  • La Leyenda de la Cefaloforía: Aquí nace uno de los relatos más famosos del santoral católico. Tras ser decapitado por el hacha romana, se dice que el cuerpo de Dionisio se puso en pie, recogió su cabeza del suelo y caminó unos seis kilómetros hacia el norte. Mientras avanzaba, su cabeza (ya separada del cuerpo) iba predicando un sermón sobre el arrepentimiento y la fe.
  • El Destino Final: Donde finalmente cayó el cuerpo, se construyó años después la Basílica de Saint-Denis, que se convertiría en el panteón real donde están enterrados casi todos los reyes de Francia.

C. De Mons Martis a Mons Martyrum

A medida que el cristianismo se legalizó y se expandió, el nombre de la colina mutó para honrar a estos mártires.

  1. Mons Martis (Monte de Marte) se convirtió fonéticamente en Mons Martyrum (Monte de los Mártires).
  2. Con el tiempo, en el francés antiguo, esto derivó en Montmartre.

D. La Cripta del Martyrium y los Jesuitas

Este pasado romano y mártir dejó una huella física: la Cripta del Martyrium (ubicada en la actual calle Yvonne Le Tac). Este lugar se mantuvo como un sitio de peregrinación secreto durante siglos.

Siglos más tarde, en 1534, este mismo lugar fue testigo de otro hito histórico: Ignacio de Loyola, Francisco Javier y otros compañeros subieron a esta cripta para realizar sus votos de castidad y pobreza, fundando así la Compañía de Jesús (los Jesuitas). Esto vinculó para siempre la herencia de los mártires romanos con una de las órdenes religiosas más influyentes de la historia moderna.


Este periodo inicial estableció a Montmartre no solo como un lugar físico, sino como un espacio liminal: un borde entre la ciudad y el campo, entre la vida y la muerte, y entre la religión oficial y la fe perseguida.

La transición de Montmartre de un lugar de ejecución romana a un centro de poder feudal y agrícola. Durante casi 700 años, la colina no perteneció a París, sino que fue un señorío independiente gobernado por mujeres: las monjas benedictinas.

A. La Fundación de la Abadía Real (1133)

En el siglo XII, el rey Luis VI el Gordo y su esposa, la reina Adelaida de Saboya, decidieron fundar una abadía benedictina en la cima de la colina. Fue un movimiento estratégico y espiritual.

  • Poder y Autonomía: La Abadía de Montmartre no era un convento cualquiera; era una Abadía Real. Esto significaba que la Abadesa tenía el título de “Señora de Montmartre” y poseía jurisdicción civil y penal sobre todo el pueblo. Tenía su propio tribunal, su propia cárcel y cobraba impuestos a los campesinos.
  • La Iglesia de Saint-Pierre: Junto a la abadía se construyó la iglesia de Saint-Pierre de Montmartre (consagrada en 1147). Es una de las iglesias más antiguas de París y hoy es el único vestigio arquitectónico que queda de aquel complejo medieval. Si la visitas, verás columnas romanas reutilizadas que probablemente pertenecieron a los antiguos templos de Marte o Mercurio del Punto 1.

B. El Paisaje Agrícola: Viñedos y “Oro Blanco”

Bajo el mandato de las monjas, la colina se transformó en un motor económico.

  • El Vino de Montmartre: Las laderas orientales estaban cubiertas de viñedos. Aunque el vino de Montmartre tenía fama de ser “peleón” (un dicho popular decía que te hacía saltar como una cabra), era inmensamente popular porque, al estar fuera de las murallas de París, no pagaba el impuesto de entrada de mercancías (l’octroi).
  • Las Canteras de Yeso: Montmartre se convirtió en la principal fuente de yeso para la construcción de París. El “Yeso de París” era famoso por su calidad. Las excavaciones eran tan profundas que la colina quedó literalmente como un queso suizo, llena de túneles y cuevas que más tarde servirían de refugio para criminales y revolucionarios.

C. La Era de los Molinos

A partir del siglo XVII, la silueta de Montmartre se llenó de aspas girando. Llegó a haber más de 30 molinos coronando la colina.

  • ¿Para qué servían? No solo molían trigo para el pan de los parisinos. También se usaban para triturar el yeso de las canteras y para exprimir las uvas de los viñedos de la Abadía.
  • El Moulin de la Galette: En realidad, este nombre engloba a dos molinos supervivientes: el Blute-fin y el Radet. La familia Debray, dueña de estos molinos, fue la que transformó el negocio en el siglo XIX. Durante la invasión rusa de 1814, los Debray defendieron la colina heroicamente; cuenta la leyenda que el padre fue clavado a las aspas de su propio molino por los cosacos.
  • Evolución a Salón de Baile: Tras las guerras, los molinos dejaron de ser industriales y se convirtieron en centros de ocio. Se vendía un pan de centeno llamado galette, acompañado de un vaso de vino local. Así nació el concepto de los merenderos o guinguettes, que serían el alma de la vida bohemia posterior.

D. El Fin Violento de la Abadía (1790-1794)

La Revolución Francesa fue implacable con Montmartre. Al ser un símbolo del poder real y religioso, la Abadía fue confiscada.

  • La Última Abadesa: Marie-Louise de Montmorency-Laval, una mujer anciana y sorda, fue acusada de conspirar contra la República y enviada a la guillotina en 1794. Con su muerte, la orden benedictina de Montmartre desapareció para siempre.
  • Cambio de Nombre: Durante el Terror revolucionario, para borrar cualquier rastro religioso, el pueblo de Montmartre pasó a llamarse temporalmente Mont-Marat, en honor al revolucionario asesinado Jean-Paul Marat.

Este periodo convirtió a Montmartre en un híbrido extraño: un pueblo rural, industrial y religioso que miraba a la gran ciudad de París desde arriba, manteniendo siempre una distancia física y mental con la capital.

Quizás el episodio más dramático y político de la colina. Aquí, Montmartre deja de ser un pueblo tranquilo para convertirse en el epicentro de una guerra civil que marcó la historia de Francia y del movimiento obrero mundial: La Comuna de París de 1871.

A. El Contexto: Un París Humillado

En 1870, Francia perdió la guerra franco-prusiana. El emperador Napoleón III fue capturado y París sufrió un asedio brutal por parte de las tropas prusianas. Los parisinos, especialmente las clases bajas de Montmartre, pasaron hambre y frío extremos, llegando a comerse a los animales del zoológico y a las ratas para sobrevivir.

Mientras tanto, el gobierno francés se refugió en Versalles y firmó un armisticio que el pueblo de París consideró una traición.

B. Los Cañones: El Detonante del Conflicto

Montmartre era un barrio obrero, radicalizado y fuertemente armado. Los ciudadanos habían formado la Guardia Nacional y habían comprado, mediante suscripción popular (pagada de sus propios bolsillos), cientos de cañones para defenderse de los prusianos.

  • El 18 de marzo de 1871: El jefe del gobierno, Adolphe Thiers, envió al ejército a la cima de Montmartre antes del amanecer para confiscar esos cañones. Temía que el pueblo armado se rebelara contra el gobierno.
  • El Despertar del Barrio: Las mujeres de Montmartre, encabezadas por figuras como la maestra anarquista Louise Michel (conocida como la “Virgen Roja”), fueron las primeras en dar la voz de alarma. Rodearon a los soldados y les instaron a desobedecer las órdenes de disparar contra su propio pueblo.
  • La Insurrección: En lugar de disparar a la multitud, los soldados confraternizaron con los rebeldes y arrestaron a sus propios generales (Lecomte y Thomas), quienes terminaron siendo fusilados ese mismo día en un jardín de la calle des Rosiers. El gobierno de Thiers huyó a Versalles; París quedaba en manos de los revolucionarios.

C. Los 72 Días de Autogestión

Durante dos meses, Montmartre fue parte de la Comuna de París, un experimento de gobierno socialista y autogestionado.

  • Se proclamó la separación de la Iglesia y el Estado.
  • Se promovieron escuelas laicas y gratuitas.
  • Se abolieron las deudas de alquileres que los trabajadores no habían podido pagar durante el asedio.
  • Montmartre se convirtió en una especie de fortaleza, con barricadas en cada esquina de sus empinadas calles.

D. La “Semana Sangrienta” (Semaine Sanglante)

El final fue trágico. En mayo de 1871, el ejército regular (los “versalleses”) entró en París para aplastar la rebelión.

  • La Batalla Final en la Colina: Montmartre fue uno de los últimos reductos en caer. El ejército bombardeó la colina desde el centro de la ciudad. Debido a las canteras de yeso del Punto 2, muchas casas se derrumbaron bajo el peso de los proyectiles o por la inestabilidad del terreno.
  • La Represión: Tras la caída de la colina, miles de “comuneros” fueron fusilados allí mismo. La venganza del gobierno fue implacable, y el barrio quedó traumatizado y diezmado.

E. La Herencia Política

Este evento explica por qué, durante décadas, Montmartre fue considerado un barrio “peligroso” por las autoridades. El espíritu anarquista de la Comuna se mantuvo vivo en sus tabernas, atrayendo a pensadores, artistas radicales y rebeldes que preferían vivir al margen del París burgués.

Dato Clave: La Basílica del Sacré-Cœur (Punto 5) se construyó precisamente sobre este suelo como un acto de “expiación” por los “crímenes” de la Comuna, lo que explica por qué muchos habitantes de Montmartre todavía hoy miran a la iglesia con cierta desconfianza histórica.

La época más legendaria de la colina, tras la tragedia de la Comuna, Montmartre vivió una metamorfosis asombrosa: de campo de batalla pasó a ser el laboratorio del arte moderno. Entre 1880 y 1914, si querías cambiar el mundo con un pincel o una pluma, tenías que estar aquí.

A. ¿Por qué Montmartre?

A finales del siglo XIX, la colina era un lugar de contrastes: calles embarradas, casuchas de madera y molinos viejos, pero con una vista espectacular y, lo más importante, alquileres baratos y vino sin impuestos. Esto creó el caldo de cultivo perfecto para la “Bohemia”: una clase social de artistas que preferían la libertad y el hambre antes que las reglas de la Academia de Bellas Artes.

B. El Bateau-Lavoir: La Fábrica de Genios

Si Montmartre fuera un cuerpo, el Bateau-Lavoir (el Barco-Lavadero) sería el cerebro. Era un edificio destartalado, oscuro y frío en la Place Émile-Goudeau donde se alquilaban talleres por casi nada.

  • El nacimiento del Cubismo: En 1907, un joven español de 25 años llamado Pablo Picasso pintó allí Las señoritas de Avignon, el cuadro que rompió con siglos de perspectiva tradicional.
  • La banda de Picasso: Allí convivían Juan Gris, Modigliani (el “artista maldito”), el poeta Guillaume Apollinaire y Georges Braque. Se dice que solo tenían un par de pantalones decentes que se turnaban para poder salir a la calle mientras los demás trabajaban desnudos o en ropa interior.

C. Los Cabarets: El Chat Noir y el Lapin Agile

La vida nocturna no era solo diversión; era donde se mezclaban las clases sociales.

  • Le Chat Noir: Fue el primer cabaret literario moderno. Su fundador, Rodolphe Salis, combinaba espectáculos de sombras chinescas con ironía política. Fue el lugar donde nació la cultura del “maestro de ceremonias”.
  • Au Lapin Agile: Este pequeño edificio rosa (que aún existe) era el refugio de los artistas más pobres. El dueño, “Père Frédé”, permitía a los pintores pagar la cena con cuadros. Allí, Picasso, Utrillo y otros pasaban las noches bebiendo y discutiendo sobre el sentido del arte mientras Frédé tocaba la guitarra.
  • El Moulin Rouge: En la base de la colina, este local industrializó el entretenimiento. Con sus luces eléctricas (una novedad total) y el Cancán, atrajo a la burguesía parisina que subía a Montmartre en busca de emociones “peligrosas” y erotismo.

D. Toulouse-Lautrec: El Cronista de la Noche

Nadie capturó este espíritu como Henri de Toulouse-Lautrec. Un aristócrata de baja estatura que encontró en los burdeles y cabarets de Montmartre el único lugar donde no se sentía juzgado. Sus carteles para el Moulin Rouge no solo publicitaban a bailarinas como La Goulue, sino que inventaron el lenguaje del diseño gráfico moderno.

E. Los Impresionistas y la Luz

Antes de los cubistas, los impresionistas ya habían subido a la colina buscando su luz única.

  • Renoir pintó su famosísimo Bal du moulin de la Galette allí mismo, capturando la alegría de los domingos por la tarde cuando los trabajadores del barrio bailaban bajo los árboles.
  • Van Gogh vivió con su hermano Theo en la Rue Lepic durante dos años clave. Fue en Montmartre donde su paleta de colores se aclaró y empezó a pintar sus famosos paisajes urbanos y naturalezas muertas antes de marchar al sur.

El fin de una era

La Primera Guerra Mundial (1914) puso fin a esta fiesta creativa. Muchos artistas fueron al frente y, tras la guerra, el centro de gravedad se desplazó al barrio de Montparnasse. Sin embargo, Montmartre quedó para siempre en el imaginario colectivo como el lugar donde el arte moderno aprendió a caminar.

La construcción de la Basílica del Sacré-Cœur es uno de los proyectos arquitectónicos más ambiciosos y controvertidos de la historia de París, un gigante de piedra blanca que hoy es el segundo monumento religioso más visitado de Francia, después de Notre-Dame.

A. Un Voto Nacional de Penitencia

Tras la humillante derrota de Francia frente a Prusia en 1870 y el caos de la Comuna de París (Punto 3), un grupo de influyentes católicos promovió la idea de construir un templo dedicado al Sagrado Corazón de Jesús.

  • El Objetivo: Se consideraba que las desgracias de Francia eran un “castigo divino” por un siglo de decadencia moral y revolucionaria desde 1789. La basílica sería un acto de “expiación” y arrepentimiento nacional.
  • Ley de Utilidad Pública: En 1873, la Asamblea Nacional declaró la construcción de “utilidad pública”, lo que permitió expropiar los terrenos en la cima de la colina, justo donde habían comenzado las revueltas de la Comuna.

B. Una Ingeniería Desafiante

La construcción comenzó en 1875 bajo el diseño del arquitecto Paul Abadie, pero enfrentó un problema gravísimo: la colina estaba hueca.

  • El Reto del Terreno: Debido a los siglos de excavaciones de yeso (Punto 2), el suelo era inestable. Para que el edificio no se hundiera, tuvieron que excavar 83 pozos de 33 metros de profundidad rellenados con hormigón. Básicamente, la basílica se sostiene sobre pilares que llegan hasta el nivel del mar, haciendo que el edificio sea más estable que la propia colina.
  • La Piedra “Milagrosa”: Se utilizó travertino de la cantera de Souppes-sur-Loing. Esta piedra tiene una característica fascinante: contiene calcita. Cuando llueve, la piedra reacciona químicamente y secreta esta sustancia, lo que funciona como un blanqueador natural. Por eso, a pesar de la contaminación de París, la basílica se vuelve más blanca con el tiempo y la lluvia.

C. La Campana de Saboya (La Savoyarde)

En el campanario de la basílica cuelga una de las campanas más grandes y pesadas del mundo: la Savoyarde. Pesa casi 19 toneladas y su badajo solo pesa 850 kilos. Fue un regalo de las diócesis de Saboya y su sonido es tan profundo que puede escucharse a varios kilómetros de distancia.

D. El Contraste: Lo Sagrado frente a lo Profano

Lo más curioso del Sacré-Cœur es su ubicación. Mientras en el interior de la basílica se mantiene una adoración perpetua (hay personas rezando ininterrumpidamente frente al Santísimo Sacramento desde 1885), a solo unos metros, en la Place du Tertre, el ambiente es puramente mundano.

  • Place du Tertre: Antiguo centro del pueblo de Montmartre, hoy es el hogar de los pintores y caricaturistas. Aunque hoy es un sitio muy turístico, sigue manteniendo el derecho histórico de los artistas a exhibir su obra al aire libre.
  • El Barrio Rojo (Pigalle): Al pie de la colina, bajo la mirada de la basílica blanca, el Moulin Rouge y las tiendas de neón mantienen viva la herencia del Montmartre disoluto y nocturno.

Montmartre hoy: Un museo al aire libre

Hoy, Montmartre es un distrito protegido. Gracias a su terreno inestable (que impide construir edificios modernos pesados) y a su estatus histórico, ha conservado sus calles empedradas, sus escaleras infinitas y sus jardines secretos.

  • El Clos Montmartre: Es el último viñedo de la ciudad. Cada octubre se celebra la fiesta de la vendimia, recordando el pasado agrícola del Punto 2.
  • Cultura Pop: Lugares como el Café des Deux Moulins (de la película Amélie) o la estatua de Dalida mantienen al barrio conectado con el cine y la música moderna.

Con esto concluimos el recorrido por la historia de Montmartre. Hemos pasado de los templos romanos y los mártires, a las poderosas abadesas, a la furia de la revolución, al genio de Picasso y, finalmente, a la majestuosidad blanca del Sacré-Cœur.

Guía para Docentes: Aplicación Pedagógica In Situ

Esta crónica constituye la base para entender la ruptura de los cánones académicos y el nacimiento de la bohemia como estilo de vida. A continuación, se detalla la integración curricular y las dinámicas diseñadas para transformar este barrio en un estudio de campo multidisciplinar.

Vínculo Curricular (Marco Educativo)

  • Historia del Arte: El nacimiento de las vanguardias (Impresionismo, Fauvismo y Cubismo). Análisis del impacto del Bateau-Lavoir en la historia de la pintura moderna.
  • Geografía e Historia (4º ESO / Bachillerato): La Comuna de París de 1871 y los movimientos sociales obreros. El contraste entre el París burgués de Haussmann y el barrio periférico, rural y rebelde de Montmartre.
  • Lengua Castellana y Literatura / Francés: La vida bohemia y su representación en la literatura del siglo XIX y XX. Relación entre la música (el cabaret) y los círculos intelectuales.

Retos de Aprendizaje en el Destino

Durante el recorrido por la “colina de los artistas”, los alumnos asumen el rol de críticos y cronistas mediante:

  1. La Ruptura de la Perspectiva: Dinámica frente al Bateau-Lavoir. Los alumnos deben investigar cómo el entorno precario del barrio influyó en que artistas como Picasso o Juan Gris rompieran con el arte tradicional para inventar el Cubismo.
  2. Sociología del Ocio y el Cabaret: Ejercicio de observación en el Lapin Agile y el Moulin de la Galette. Los alumnos analizan cómo los cabarets pasaron de ser lugares de reunión de la clase obrera a centros de vanguardia intelectual, comparando la realidad histórica con la imagen proyectada por el cine y la publicidad actual.
  3. Montmartre: El Pueblo frente a la Ciudad: Análisis urbanístico. Los alumnos deben identificar vestigios del pasado rural (molinos y viñedos) y debatir cómo la orografía de la colina permitió que el barrio mantuviera una identidad propia y un espíritu de resistencia política frente al centro de París.

Recursos Exclusivos para el Centro

A través del Área Privada para Centros, el profesorado responsable dispone de acceso al material técnico:

  • Ficha de Trabajo del Alumno: Itinerario “Tras los pasos de los genios”, con retos de dibujo rápido y análisis de luz en los escenarios que pintaron Renoir y Utrillo.
  • Dossier de Historia Social: Documentación específica sobre el inicio de la Comuna en los cañones de Montmartre.
  • Guía de Pensamiento Crítico: Propuesta de debate sobre la turistificación: ¿cómo ha cambiado la esencia del barrio desde la época de la bohemia hasta la actualidad?